Mientras lees estas líneas, estoy fotografiando un géiser, avistando ballenas, subida en una moto de nieve, admirando Svartifoss , jugando con frailecillos o bañándome en una laguna natural. Efectivamente, querido lector, estoy de vacaciones en Islandia.
Este año me las merezco especialmente. Y a pesar de que Islandia tiene el promedio de uso de teléfono móvil más alto del mundo y el índice más alto de uso de ordenadores (también mundial), yo no pienso conectar el móvil, consultar el correo o actualizar el blog en todo este tiempo.
Me voy de vacaciones en todos los sentidos. Necesito desconectar completamente. Va a ser como si me fuera a la casa de Gran Hermano; no sólo porque me voy con personas a las que ni conozco sino porque no voy a saber nada del mundo “exterior”. Espero que no pase nada gordo porque yo voy a estar ilocalizable.
Dicho todo esto: nos vemos a la vuelta. ¡Pasadlo bien!
En un extraño concurso de habilidades caligráficas llevado a término en mi oficina, se ha decidido democráticamente, que yo soy quien mejor imita la firma del director general (sito en París).

Hoy he aprendido que, por mucho calor que haga, o por muy pequeños que tenga una los pechos,

.