Imagina que estás en el corredor de la muerte y que es es tu última cena. ¿Qué pedirías? Conociéndome, yo tendría el estómago cerrado y no estaría para masticar mucho… pero, si me dejan, seguramente le diera a un buen vino tinto. (Seguramente llegara pedo a la silla eléctrica… mmmm… no sé si te obligan a estar consciente cuando te ejecutan… mmm…).
Divagaciones a parte, la pregunta era, si sólo te quedara una cena en la vida ¿qué cenarías? Espero que a los reos se lo pregunten con mucho tiempo de antelación porque a mí no me parece una decisión fácil.
Para que te inspires, en el Departamento de Justicia Criminal de Texas (USA, of course), dejan constancia en una web de cuáles han sido las peticiones de comida de los presos a los que han ido ejectuando desde 1982 hasta la actualidad (más de 300).
Llamadme morbosa, pero a mí me parece super curioso y he estado ahí un rato chafardeando los gustos culinarios de la gente que está a horas de morir. Y no debo ser la única ya que existe muchísima documentación al respecto.
En Amazon he descubierto el libro “Last Suppers: Famous Final Meals from the Death Row” que viene a ser lo mismo. Un compendio de recetas y de curiosas peticiones para elaborar un estupendo menú si un día tienes condenados a muerte como invitados en casa.
¿Por qué hablo de esto? Por nada en especial, porque he descubierto la web de James Reynolds, un diseñador gráfico de Inglaterra, que desconozco si es bueno o malo en lo suyo, pero que tiene un trabajo que me llamó la atención. Ha hecho fotos de las comidas que recibieron los reos del corredor de la muerte.














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