Este fin de semana he hecho una de las rutas más completas con las que me he encontrado. Por un lado, la orografía del terreno, que incluye desde subidas con desniveles de 300 metros, pasando por llanuras, pedragales e incluso pista forestal. Y por otro lado, por el terreno, que discurre tanto sobre nieve, como sobre pinares.
La ruta de Las Fuentes del Manzares, parte de Navacerrada, sube hasta la Bola del Mundo y baja hasta Canto Cochino. En total, una distancia de 16,39 kilómetros, que se hace en algo más de 8 horas.
Dejamos el coche en el Puerto de Navacerrada (1860 mts) y empezamos a subir en paralelo a la pista de esquí que sube la loma de Valsaín, que parte por encima del aparcamiento. Esta subida fue la parte más dura de todo el día, ya que la nieve estaba hecha hielo y el desnivel es de 300 metros de inclinación mantenida. Y así, hasta que llegamos a la estación inferior del telesilla.


Desde ahí, con un terreno menos abrupto, bordeamos el edificio para encarar una pequeña pista forestal que nos llevó hasta el repetidor de televisión del Alto de la Guarramillas (2.273 mts), más conocido como La Bola del Mundo. Lástima que, a tanta altura, había una niebla increíble.

Bordeando el edificio del repetidor, encaramos la bajada hacia el Ventisquero de la Condesa. (En su día, se instaló un acumulador de nieve y hielo para abastecer las necesidades de la ciudad de Madrid, y aún se puede ver el pequeño muro).


En un principio, esta pequeña bajada que llega hasta el Nacimiento del río Manzanares (señalado con una pequeña caseta) se nos antojó tan complicada, por la nieve acumulada, que fue momento de sacar crampones. La visibilidad era de unos 20 metros y había que recurrir a la intuición para situarse en el camino. Sin embargo ,tras varios momentos de tensión, decidimos tirar por la vía fácil: culo al suelo y deslizarnos. (¡¡Divertidísimo!!)


A partir de este punto, seguimos en paralelo al río. He leído que el descenso desde el nacimiento (2.268 mts) hasta Canto Cochino, 1.200 metros más abajo, “es como es como descender por las escaleras de un edificio de 400 pisos, tres veces máss alto que el mayor rascacielos de Chicago, pero sorteando piedras sueltas, arenas escurridizas, céspedes resbalosos y ramas zancadilleadoras”. Menos mal que esto lo he sabido después porque, a priori, suena acojonante… y luego no es para tanto.

Las vistas desde el nacimiento son increíbles. Además, la niebla empezó a levantarse y podíamos ver en toda su amplitud el embalse de Santillana (y ahora también las 4 torres de Madrid ciudad). Iniciamos aquí la bajada, preciosa, fácil y divertida (seguimos haciendo algún que otro tobogán) que desciende cruzando Valdemartín y Cabezas de Hierro.

El camino discurre, en su mayor parte, por el margen izquierdo del río. Tardamos unas dos horas antes de empezar a caminar sobre un terreno totalmente distinto: pinares, piedras, estrechos senderos que hay que seguir en fila. Después de haber disfrutado tanto de la etapa anterior, esta parte se me hizo un poco tediosa (aunque también es bonita).

Parada de rigor para comer, que me sentó estupendamente. ¡Qué rico el tabulé! Con energías renovadas, emprendimos el resto del camino (calculo que unas 3 horas más). En este tramo, el itinerario sigue por el Cerro de las Barreras y, cruzando un pequeño puente, cambia al margen derecho del río, siguiendo por la ladera del Cerro Origoso.

Más adelante, engancha con la pista forestal de la Nava. Quizá aquí el paisaje no es tan espectacular pero se agradece de veras un tramo de terreno sencillo y amplio. Además, es que un poquito más adelante, volvemos a desviarnos para coger un pequeño sendero que transcurre entre el río y la pista forestal y que nos lleva hasta la conocida Charca Verde.


Cruzamos el Manzanares por última vez; vuelta al margen izquierdo del río. A partir de ahí, un archiconocido caminito de piedras que nos lleva, cruzando la Pedriza, hasta Canto Cochino. ¡¡Fin de la ruta!! ¡¡Soy una campeona!!
La pega que tiene esta ruta es que el coche no ha venido solito a recogerte. Así que hay que organizarse para dejar algún coche del grupo aquí aparcado y volver al Puerto de Navacerrada a por el tuyo. Menos mal que el Xuset se enrolló e hizo esa parte árdua del camino
Los demás, mientrastanto, disfrutamos de unas merecidísimas cervezas.

Puede parecer dura pero es una ruta muy bonita y además fue muy, muy divertida. Eso sí, la próxima vez, alguno debería revisar su calzado antes de salir de casa.

Distancia recorrida: 16,39 kilómetros
Altitud min: 961 metros, max: 2.273 metros
Desnivel acum. subiendo: 1.019 metros, bajando: 1.764 metros
Más info: 1, 2, y 3
Technorati Tags: bola del mundo, canto cochinos, fuentes del manzanares, ruta, senderismo