La provincia de Castellón en la costa mediterránea de España ha sido desde finales de los años noventa uno de los focos económicos más dinámicos del sur de Europa gracias a una súper especialización industrial en un mercado, el azulejo.
Una suerte de Detroit del barro en torno a las ciudades de Villarreal, Castellón, Onda y La Alcora que pasó en los años noventa de una economía basada en la agricultura a ser una potencia exportadora de azulejo gracias a la incorporación de España a la Unión Europea y las políticas económicas de la UE.

Esta bonanza económica trajo enormes cambios en Castellón tanto a nivel de infraestructuras como servicios en una provincia que debido a lo rápido del cambio seguía teniendo un enorme apego al lugar de origen y tradiciones.

En cuanto a la mejora de servicios, uno de las mayores mejoras en la provincia de Castellón fue la Universidad Jaume I, de carácter público desde finales de los 90´s a principios de los 2000´s se fueron incorporando nuevas licenciaturas cada vez menos técnicas y más humanistas, entre ellas la de Periodismo y Comunicación Audiovisual, ambas dos con un profesorado de marcado signo marxista y pan-catalanista que permeaba en el alumnado. Para las familias, ya no era necesario mantener a los hijos en Valencia o Barcelona para que realizaran la carrera, lo que abrió el abanico a muchos a decantarse por esta rama.
A nivel de infraestructuras el mayor proyecto que acogió Castellón fue sin duda el Proyecto Castor, un megadepósito estratégico de gas natural en una cueva submarina financiado por la el Banco Europeo de Inversiones mediante los Project Bonds  (https://www.eib.org/attachments/documents/project_bonds_guide_en.pdf )

El proyecto se ideó en torno del 2008 con la finalidad de almacenar gas natural aprovechando precios bajos del gas argelino que pudieran, por un lado alimentar los hornos de la industria azulejera castellonense y el consumo nacional en España y por otro ser una alternativa real al gas ruso para el centro de Europa, de forma que se pudiera controlar el precio/demanda del gas para el centro de Europa.

Centro Europa, tiene una dependencia estructural del gas ruso. Los inviernos en Alemania, Polonia, Austria, Suiza, … son extremadamente duros y necesitan de una provisión de gas accesible y barato para poder hacer viable la vida.
La Unión Europea significa para Rusia el 50% de sus exportaciones, en gran parte copado por el gas natural. Una Rusia que a finales de la primera década del 2000 ya había demostrado que su intención no era la de ser una mera comparsa de Occidente y quería tener un peso específico en la Geo-Política internacional. La Guerra de los Balcanes en los que la OTAN intervino en contra de los Serbios, aliados de Rusia, pese al bloqueo de los primeros en el consejo de seguridad de la ONU marcó un antes y un después en la relación de Rusia con Occidente que iba a intentar mantener su esfera de poder lo más intacta posible.
El conflicto de Georgia / Osetia del Sur, había dejado claro que Rusia no iba a permitir la pérdida de influencia en sus antiguas repúblicas soviéticas, aun así fuera a costa de la voluntad de los ciudadanos de las exrepúblicas.

El Proyecto Castor era una infraestructura crítica para poder administrar la demanda de gas europea y de esta forma poner freno a los recursos económicos rusos.

2008, no fue solo el año que se ideó el Proyecto Castor o el año de la cumbre de la OTAN de Bucarest donde se dio el beneplácito de la entrada en la OTAN de Ucrania y Georgia, sino el año de la gran crisis económica de 2008 que en España se alargó hasta 2014 y que tuvo como principal afección social el movimiento 15M, de corte marxista y populista que contó en las universidades públicas su principal semillero.

La plataforma Castor delante de la costa de Castellón.

También de la Licenciatura de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Jaume I de Castellón.

El movimiento 15M tuvo una gran permeabilidad en amplios ámbitos sociales, como los medios de comunicación y la judicatura, caracterizados por una persecución extrema hacia la estructura económico-social del centro-derecha español.

En 2012 se inauguraba el Proyecto Castor, y cualquier excusa era buena para azuzar al gobierno central y autonómico, ambos en manos del centro-derecha español.

A estas alturas eran varios los becarios provenientes de la Universidad Jaume I que realizaban prácticas en la televisión nacional La Sexta. Los problemas tectónicos de la inyección del gas y el conocimiento por parte de los becarios salidos de la UJI de las afecciones a edificios antiguos en la zona de Vinaroz fueron magnificados de tal forma, como arma arrojadiza contra gobiernos nacionales y autonómicos, que se paralizó el proyecto el 16 de Septiembre de 2013.

Creditos: www.elordenmundial.com

Unas afecciones a edificios que en otra circunstancia habrían pasado totalmente desapercibidas o como mucho, se hubieran indemnizado por los daños.
Las elecciones, tanto nacionales como autonómicas estaban muy próximas y los medios de comunicación eran un flujo incesante de presión contra el centro-derecha español.
Alemania, responsable a juicio del movimiento 15M de la crisis social en España y Ucrania estaba muy lejos para la opinión pública que ni siquiera evaluaron las consecuencias del cierre de Castor.

Esta decisión del gobierno de España condicionaba la política económica de la OTAN y la UE respecto a Rusia. El gas ruso, ya no era prescindible, Rusia podía tener segura su fuente de divisas con Alemania y con ello una herramienta para poder negociar con la OTAN, cerrar el gaseoducto.
El 21 de Noviembre de 2013 ciudadanos Ucranianos se congregaban en Kiev para pedir por la entrada de Ucrania en la Unión Europea según el acuerdo del 30 de marzo de 2012. Las protestas contra el gobierno pro-ruso no contaron con el apoyo de la UE. Las protestas consiguieron derrocar el gobierno pro-ruso de Yanukóvich el 22 de febrero de 2014, a renglón seguido el gobierno de Putin invade la península de Crimea el 23 de febrero de 2014 con tropas militares sin identificar. Las intervenciones por parte de Rusia se extienden durante 2014 a la región del Donbás.
El conflicto en Ucrania a día de hoy ha costado más de 10.000 muertos.  Las sanciones por parte de la Unión Europea a Rusia han sido hasta el momento de carácter puramente estético.
Ahora a diciembre 2021 estamos a las puertas de un nuevo recrudecimiento de la guerra.

La realidad nos muestra conexiones curiosas, ¿Qué habría pasado si La Sexta no hubiera contado con becarios politizados de la UJI?, ¿se habría suspendido Castor?, ¿se habría podido ahogar la economía rusa ante la intervención en Ucrania?, ¿esto podría haber disuadido a Rusia de intervenir en Ucrania y respetar la decisión de sus ciudadanos?

El suave batir de las alas de una mariposa, puede causar un tornado al otro lado del planeta.

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