Resumen fotográfico del fin de semana…
Tags: bendirm, concierto, fin de semana, low cost festival, músicaArchivo para Asueto
El Lago de los Cisnes
De todas las obras de ballet que he visto, sin duda “El Lago de los Cisnes” es la más bonita. Hace un par de días fui a ver la interpretación que hace el Ballet Imperial Ruso de esta obra del compositor ruso Piotr Ilych Chaikovsky.
El coreógrafo Gediminas Tarandá hace una estupenda adaptación de la coreografía origial de Lev Ivanov. Por supuesto, el pasaje má bello es el de la danza que hacen los jóvenes cisnes, representada por 14 bailarinas que, con ligeros y suaves movimientos, realizan una de las coreografías más famosas de este ballet, sin olvidar la célebre danza de los cuatro cisnes pequeños, reconocida por su exigente coordinación. El adagio interpretado por los solistas y sus numerosos portés, pirouettes y promenades, es uno de los momentos que recoge más aplausos.
En cualquier caso, encontré bastante mejorable la escenografía, no sólo poque fue un decorado único que no cambió durante los tres actos sino porque, además, no era especialmente bonito, con unas telas de dibujos brocados que no se sabe muy bien si simulaban el agua del lago o un estampado de cachermir.
Sin embargo, el vestuario fue fantástico. Como no podía ser menos, los cisnes con sus cortos tutús blancos cubiertos de brillos y plumas que, para mí, son el símbolo del ballet por excelencia. Así mismo, los trajes de los bailes que se celebran en la corte y, mención especial, todo el vestuario del malo de la historia, que también lo hay, el mago Rothbart.
Como nota curiosa, alguien debería recordarle a estas chicas rusas que hay que usar protección solar también para pasear por la calle, que aunque en Madrid no hay playa, el sol atiza de justicia y luego queda regulero salir a escena con las marcas de la camiseta y roja como un tomate cherry.
El Ballet Ruso de Moscú, va a seguir en el Teatro Compac de la Gran Vía con diferentes obras más. Así que si te apetece conocer la historia de “El Lago de los Cisnes” (como Shreck, pero en blanco, según María) u otras obras, quédate con las fechas:
El lago de los cisnes: del 30 de junio al 11 de julio
Sherezade, Chopiniana y Bolero: del 13 al 18 de julio
Carmina Burana, Chopiniana y Bolero: del 20 al 25 de julio
Carmina Burana, La noche de Walpurgis y Bolero: del 27 de julio al 1 de agosto
I Trofeo Cuadernos Rubio
Este fin de semana, hemos participado en el I Trofeo Cuadernos Rubio, que organizaba el Real Club Naútico de Valencia. En esta ocasión, además, la regata estaba dedicada a una campaña “100% respeto”, que emprendió hace ya unos meses la Fundación Cuadernos Rubio y que pretende ayudar a los docentes en la difícil tarea de que, tanto en aulas como en la sociedad, los alumnos y también sus padres, les respeten.
La primera jornada empezó con una foto en la que todos los participantes en la regata posaron con una camiseta mostrando el apoyo a esta iniciativa. En la regata participaron 57 embarcaciones: 35 veleros de clase crucero y 22 monotipos Platú 25.
El día estuvo soleado, con la mar plana y vientos que llegaron hasta los 15 nudos e hicimos un recorrido costero de 16.8 millas con meta en la bocana del club. Fue todo bastante tranquilo… hasta que el spi rompió en un golpe de viento y tuvimos que hacer la vuelta sólo con mayor y génova ,lo cual, obviamente, no sólo nos retrasó sino que nos sentenció para el día siguiente (ya que el Blue Lizard sólo tiene una vela spi).
En la segunda jornada, la previsión meteorológica anunciaba lluvia, sin embargo el solazo nos acompañó durante todo el rato y el viento fue de una media de 9 nudos. Hicimos un recorrido barlovento / sotavento, en dos mangas. Desafortunadamente, para nosotros fue más un paseo que una carrera porque como íbamos sin spi, nuestras posiblidades eran nulas. Eso sí, hicimos una salida genial que nos hubiera garantizado una muy buena posición final.
Por fin el Club Naútico ha colgado fotos del Blue Lizard en plena maniobra de recogida del spi. No son de este trofeo (que tardarán como 1 mes más) sino del XIII Universidad Politécnica de Valencia, del que os hablé el mes pasado, pero ahí quedan, para que por una vez, veáis el barco de Eduardo en perspectiva*.
*Puedes hacer clic en las fotos, para verlas en grande.
Más info sobre esta regata: 1 ,2 y 3
Cascadas del Purgatorio
Este fin de semana hicimos la última ruta de la temporada (ya que el calor empieza a ser insoportable). Como “final de curso”, hicimos las Cascadas del Purgatorio, situadas en el centro de la Sierra de Guadarrama, en concreto en la zona alta del Valle de Lozoya y dentro del Parque Natural de Peñalara.
Esta ruta se puede hacer de dos formas, la sencilla o la complicada. Nosotros hicimos la complicada, algo más de tres horas, pero con un desnivel de unos 300 metros en 4 kilómetros. En el mapa de wikiloc de Paco Piedra podéis ver el perfil.
El punto de quedada fue en Fuente Cossío pasado el Puerto de Morcuera.
Desde ahí, anduvimos con el coche un poco más, para dejarlo por fin junto a la carretera M611, en la “Fuente de los Gallegos“. Cruzamos la carretera y tras pasar la barrera para vehículos, tomamos una pista forestal que pronto entronca con un cortafuegos. Aprovechamos ese sendero tan amplio y lo seguimos.

Al poco, ya vimos todo el paisaje ante nosotros: el Valle de Lozoya, el pueblo de Rascafría y el monasterio de Santa María de El Paular.
A partir de aquí, empezamos un descenso, al principio ligero…
pero que se fue complicando por momentos ya que cada vez tenía más pendiente y más rocas.

Y por si la cosa no se complicaba bastante, empezamos a descubrir que a la fauna del lugar también le gusta tomar el sol un día de junio.

Creo que este es un buen momento para comentar que, como no me había leído el planning de la ruta, yo esperaba un paseíto tranquilo y fui con un calzado fresquito, veraniego, pero quizá poco apropiado para las rocas y menos menos para las víboras.
El caso es que la zona también se fue poblando cada vez más de vegetación y maleza, incluyendo unas estupendas ortigas y algunas zarzas. Sin embargo, ahí sí que fui precavida y se me ocurrió ir con pantalón largo ![]()
Finalmente llegamos a un pedragal tan peligroso como bonito: los acantilados de “El Purgatorio”, con varias decenas de metros de caída vertical y unas erosionadas e inestables pedreras.

El conjunto fluvial se compone de dos cascadas principales, de unos diez o quince metros de caída cada una y varios escalones o gradas menores, de uno a tres metros de salto.
*Los chavales inspirándose cual monje
Según nos contó Paco, el nombre de “Cascadas del Purgatorio” se debe a que los monjes de El Paular venían aquí a expiar sus pecados. (Costumbre que se debe haber terminado ya que no vimos a ningún cura expiando nada. Y me parece que no es porque hoy día ya no pequen).

Por esta zona tuvimos la ocasión de contemplar un nido de buitre. Estaba ahí con su polluelo.
*Esta foto es de Paco, que se acercó mucho más que yo
Nos complicamos más la vida para bajar por unas piedras hasta una plataforma de madera, donde se agradece poder disfrutar de un poquito de reposo, reponer fuerzas y escuchar el ruido del agua mientras comes algo.
Y cuando yo pensaba que la parte dura de la ruta había terminado (las bajadas tuvieron tramos realmente complicados), resulta que no hacía más que empezar mi verdadero purgatorio: tocaba volver a subir todo el desnivel que habíamos bajado.

Bajo la atenta mirada del buitre, al acecho por si en algún desliz, caíamos y se daba un festín.

Con el calor que empezó a hacer (ya era mediodía) y la inclinación de esa montaña, mis pecados empezaron a quedar expiados vía sudoración. Afortunadamente, de vez en cuando algún árbol nos permitía compartir la sombra y echar la vista al infinito para disfrutar del paisaje.

Algunas, más listas, disfrutaban arriba de la brisa que corría en la sombrita.

Menos mal que tanto esfuerzo tuvo su merecida recompensa. El alma limpia de pecados… y un buen par de cañas.

Esta ruta sólo es recomendable si estáis un poco entrenados en el tema. Y no para menores de 12 años. Llevad buen calzado y mejores tobillos.
*Todas las fotos se hacen grandes al clicar sobre ellas.
Tags: cascadas del purgatorio, el paular, Peñalara, ruta, senderismo, valle de lozoya“La Traviata” o por qué me gusta la danza
Me gusta el ballet desde que tengo uso de razón. Y no es una frase hecha, sino una expresión a conciencia. Uno de mis primeros recuerdos es de cuando tenía 4 años y tomaba clases de ballet. Recuerdo perfectamente el primer festival de danza que hice.
Éramos tres: Marta Sanz, Vanesa Santiago y yo. Bailamos una pieza de “Las cuatro estaciones” de Vivaldi, íbamos con un tutú dorado, se suponía que éramos burbujas… y recuerdo, como si fuera ayer, los cuatro primeros pasos de esa coreografía. En las fotos, a Marta las medias le van enormemente grandes… y yo tengo más panza que Papá Noël.
Anoche, fui a ver la versión para ballet de “La Traviata”. Mientras lo veía intentaba racionalizar por qué me gusta tanto la danza. No lo tengo muy claro pero creo que lo que me gusta del baile es la capacidad del cuerpo para transmitir sentimientos. Tanto si estás dándolo todo en el Sónar, simplemente dejándote llevar improvisadamente por la música, como en los programados y estudiados movimientos de la danza clásica.
Cuando bailo, me gusta la sensación de libertad y cómo te desahogas. Y cuando veo bailar, me gusta cómo el cuerpo se convierte en arte por sí mismo.
El ballet clásico es la danza que transmite de forma más elegante, delicada… como una caricia, el sentimiento de amor. Y además… me evoca buenos recuedos de mi infancia.
*”La Traviata” está en el Nuevo Teatro Apolo (Tirso de Molina) de Madrid, hasta el 23 de mayo. Y aunque no he hecho una crítica al uso, creo que se entiende que me encantó.
Más info aquí.
Tags: ballet, danza, La TraviataXIII Trofeo Universidad Politécnica de Valencia
Después de mucho tiempo sin bajar a Valencia a una regata, por fin este finde me quité la espinita. Se celebraba el XIII Trofeo de la Universidad Politécnica. Este trofeo pretende promocionar el mundo de la vela dentro de los estudiantes de la universidad y son invitados, aunque no tengan experiencia, a ir en los barcos formando parte de la tripulación.
La prueba se disputó en dos jornadas. El sábado hicimos una costera y el domingo un bastón. El mar estaba bastante concurrido ya que participaron 62 embarcaciones: 42 de crucero y 19 de Platú 25.
El sábado tuvimos un día más movidito, no sólo porque el viento de Poniente llegó a marcar 30 nudos, sino porque, inesperadamente se rompieron los dos cabos de la vela génova (afortunadamente, no a la vez). Además, perdimos uno de los grilletes de la vela mayor. Por supuesto, todo esto en plena regata que es cuando más emoción tiene.
Mención aparte, el “pequeño rasguño” que le hicimos a otro barco al que abordamos en la línea de salida debido a un inesperado giro del viento. Comparado con eso, el pequeño percance de que se me volara la gorra, no tiene importancia (y eso que la lleva anudada como toca…).
Dentro de lo malo, al menos nosotros nos ahorramos comernos de frente al carguero que salió de puerto justo en el último tramo, cuando volvíamos a meta.
Afortunadamente, el domingo se nos dio mucho mejor. Hicimos un recorrido barlovento/sotavento frente a El Saler, con salida conjunta para todas las clases. El viento era Garbí y estuvo entre los 7 y 12 nudos. No rompimos nada, pero lo hicimos regulero sacando el spit y perdimos posiciones. Y es que no podemos olvidar que ni somos profesionales, ni entrenamos cada finde y que algunos ni nos acordamos de los nombres de los cabos ![]()
Así que, ¿qué más da si ganamos o no? (que habréis deducido que no) Lo importante es que participamos, nos divertimos y, sobre todo, nos estresamos tanto y gritamos tanto, que luego uno sólo puede sentirse satisfecho, desahogado y desestresado.
Yo creo que ahí está el secreto de que esté enganchada. Que a lunes, los morados de las rodillas y las agujetas de los brazos, saben rebién, sabiendo que vuelves relajada y con ganas de más. La próxima, en breve.
Y ojito con las nuevas generaciones, que vienen fuerte:
**Puedes clicar en las fotos para hacerlas grandes.
Tags: Blue Lizard, regata, trofeo, vela, XII trofeo UPVRuta “Haz el amor y no la guerra” – Parte II
Como os contaba en la primera parte, una vez cumplimos con la tradición de leer los versos del “Libro del Buen Amor“, iniciamos el descenso de “la ruta del amor” hacia lo que bien podríamos llamar “la ruta de la guerra”.
Partimos de la pradera de la Peña del Arcipreste de Hita, una zona que, según nos contaba Paco, en su día cuando fue inaugurada, estaba totalmente despoblada de vegetación y que, hoy por hoy, con más o menor acierto, se ha repoblado con pinos.

En la vuelta, empezamos a ver búnkers, trincheras y restos del pasado de la Guerra Civil Española, camuflados entre las rocas y los pinos. Al parecer, la Sierra de Guadarrama fue una de las más asediadas y, la posesión de estos fortines cambió de bando en diversas ocasiones entre 1936 y 1939.

El primero que os enseño es este, que reconocimos por la puerta, ya que a simple vista no había nada. Yo fui la última en pasar y lo hice sólo porque me avisaron de que el interior era bien amplio. Y efectivamente, la entrada estrecha termina en una amplia galería, con tres ventanas desde donde los soldados vigilaban. Y lo que veían era algo así:

Justo detrás de éste, había uno de techo redondo que, por su forma, dedujimos que era utilizado para la retaguardia. Es decir, para descansar mientras el otro turno vigila.
Lo que hace pocos años fueron cobijos para los bombardeos, hoy se han convertido en poco más que algo parecido a refugios de montañana. Del mismo modo, por este paraje vimos tantas trincheras que no podría decir un número, algunas de ellas realmente largas.
Tanto las trincheras como los búnkers, están totalmente abandonados, algunos de ellos tenían incluso pintadas. Me recordó los Túneles de Cu Chi que visité en Vietnam, un lugar cuidado y restaurado para que el visitante tenga la idea más realista de cómo fue vivir escondido en trincheras. Sin embargo, en este caso, parece ser que no hay ningún plan para recuperar las historias que aquí se vivieron.

Entiendo que la construcción con forma redonda es para que nada quedara sobre el techo (piedras, hojas, nieve en invierno) y evitar que cayera por el peso. Aunque no debían ser tan débiles si han resistido hasta hoy. Este que véis aquí, era así por delante:

Unos metros más allá de este último, una formación redonda nos hizo sospechar que era otro búnker. Nos llevó un rato encontrar la entrada (bien por quien lo diseñó, ¿no?) y comprobamos que era bien complicada de acceder.

He de ser sincera, yo en éste no entré. Pero por lo que me dijeron, era “de diseño” ![]()

Aún nos faltaba por descubrir el búnker más grande de la zona. Como ya dije ayer, Paco se los conoce todos, así que nos llevó directamente. Está sobre lo alto de una cima y, a primera vista, sólo se ve una pequeña torre.
Una vez te acercas, efectivamente, es el que tiene la puerta de acceso más grande (ni siquiera hay que agacharse).

En el interior, una escalera estrecha te lleva hasta la planta superior.
Cuando ya casi estábamos llegando al final de la ruta, los últimos 200 metros antes de llegar al Alto del León, un último paisaje con encanto, el bosque de pinos que nos quedaba a mano derecha. Impresionante.

Si además de la naturaleza, sois amantes de la gastronomía, esta es vuestra ruta porque, al final, nos dimos un señor homenaje comiéndonos un chuletón en el restaurante que hay en el puerto del Alto del León. (No me voy a recrear mucho en este tema, porque Espi – Ratatouille ya lo hace muy bien en su blog gastronómico ).
En resumen, una ruta muy completa que combina historia, literatura, naturaleza y gastronomía. Y que nosotros disfrutamos especialmente porque cuando llevas un guía que te cuenta las cosas de un modo tan interesante, lo que sucede es que te quedas con ganas de más.
¡Así que espero que Paco nos convoque pronto a la próxima!
*Si te interesa este tema, puedes encontrar más información en estos links que me han parecido interesantes: 1, 2 y 3
** Ojito, que también me he encontrado muchos links bastante tendenciosos y sesgados.
*** Si quieres ver las fotos más grandes, puedes clickar en ellas. Algunos links también son fotos.
Ruta “Haz el amor y no la guerra” – Parte I
Este fin de semana hicimos una ruta muy interesante por la Sierra de Guadarrama. Es una marcha muy sencilla, apta para todos los niveles y que discurre gran parte junto al GR 10, entre Madrid y Segovia. Lo que la hace de gran valor es que, más allá de apreciar la belleza del paisaje, permite al caminante hacer una incursión en nuestra historia reciente y también en la historia de la nuestra literatura.
En nuestro caso, además, tuvimos la suerte de ir guiados por Paco (Franciso Cantó) que, como colaborador de la Federación Madrileña de Montañismo, es un experto conocedor de los espacios naturales de la Sierra de Madrid.
Nuestro objetivo era visitar la Peña del Archipreste de Hita, pasando por los parajes que inspiraron al autor a escribir su Libro del Buen Amor. Aunque el camino te invita a recordar que, además de amor, en nuestro país también ha habido guerra, ya que cruzamos trincheras, búnkers y demás restos de batallas. Así que, para no agobiaros con la parrafada del año, voy a permitirme explicaros esta ruta en dos entradas y bautizarla, como acordamos el domingo, como la ruta de “haz el amor y no la guerra”.
RUTA A LA PEÑA DEL ARCIPRESTE DE HITA
Partimos del Puerto de Guadarrama, el Alto del León (1511 mts altura), antes llamado Puerto de Los Leones de Castilla, y que está justo entre Madrid y Segovia. En el puerto, un león, monumento a Fernando VI, nos recuerda quién fue el promotor de la obra que abrió este paso en el S.XVIII.

El día pintaba un poco chungo y estuvo lloviendo mientras desayunábamos pero, como véis, al poco rato el cielo clareó y además, disfrutamos del arcoiris.

Cruzamos la carretera N VI y pasamos la verja que inicia el camino. De aquí parte nuestro sendero, subiendo una loma herbosa y llena de trincheras, ruinas de edificaciones y piedras.

Llegamos a un punto bien alto, desde el que podíamos observar, a pesar del día feo, gran parte de la sierra madrileña. Paco nos estuvo dando indicaciones sobre cada una de las montañas, puertos y especies que había en el lugar.

En este punto, llegamos justo a la valla que separa Madrid y Segovia y, he de decir que, nosotros cogimos el lado izquierdo, es decir, Segovia.

El sendero discurre de forma muy sencilla, a través de unos pinares, subiendo hasta unas antenas de comunicaciones. La loma es de terreno fácil aunque abundan las rocas. Por el camino, fuimos dejando trincheras y ruinas de edificaciones.
Finalmente, cruzamos la que debió ser realmente la senda que andara el Arcipreste de Hita y que se conserva así desde tiempos inmemoriables.

Este camino está bien cerca del punto más alto de la zona, el Alto de la Sevillana (1566mts), desde donde se puede observar la Sierra de Quintanar, con la cuerda de La Mujer Muerta.

Desde este punto, lo que nos queda es descender la loma hasta un pequeño collado en el que encontraremos un pequeño y limpio sendero que nos lleva, finalmente, hasta la pradera donde se encuentra la Peña del Arcipreste de Hita.

Este conjunto de piedras de granito está compuesto por un canchal de piedras caballeras. Están situadas a 1520 m de altitud entre el Collado del Arcipreste de Hita y el de Matalafuente. Este conjunto, es un Monumento Natural de Interés Nacional. En total, ocupa una superfície de unas 7 hectáreas.
La declaración de este espacio se hizo en 1930 a petición de la Real Academia de la Lengua de España como homenaje a los 600 años de la composición del “Libro del Buen Amor”, obra del Arcipreste de Hita en la que se describen las sendas de esta zona de la sierra madrileña.
En las piedras, se encuntran unas inscripciones que recuerdan al autor del libro. Y bajo una de ellas, se puede encontrar un pequeño arcón donde se guardan dos ejemplares de la obra y libretas para que el caminante pueda dejar su huella.

Nos echamos unas risas leyendo los pasajes en los que cuenta el poeta “que después de gastarse su dinero en Segovia tras una de sus correrías, e intentar cruzar de nuevo la sierra, se encontró con la serrana Aldara, la fea de Tablada. De la que él mismo dijo << En el Apocalipsis, San Juan Evangelista, no vio una tal figura, de tan horrible vista>>. La descripción física de la pobre Aldara, no deja indiferente.

Más abajo, rodeada de helechos, la mencionada serrana, tiene erguida una fuente en su memoria: la Fuente de Aldana.

Las inscripciones de la roca, son una homenaje a esta mujer , que dio cobijo al Arcipreste. En una de ellas se lee:
1022. Cerca de la Tablada
la Sierra Pasada
falléme con Aldara
a la madrugada.
y en la otra:
Al Arcipreste de Hita
cantor de esta sierra
do gusto las aguas
de rio de buen amor.
A partir de aquí, empezamos el descenso y la marcha aparcó el lado literario para indagar en el pasado histórico, especialmente en el bélico, de nuestro país. Como es decía al principio, esa parte ya os la cuento mañana.
Como además Paco escribe sobre rutas en la revista Agenda Viva de la FFRF, me ha pasado el mapa digital que tiene hecho de la ruta, para que no os perdáis detalle si estáis interesados en hacerla. Es este:
Ver el mapa de la Senda a la Peña del Arcipreste de Hita
Nota: Podéis clicar en las fotos para hacerlas más grandes. Algunos de los links, incluyen más fotos.
Tags: guadarrama, haz el amor y no la guerra, peña del arcipreste de hita, ruta, senderismo, sierra





























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