La tradición dice que las velas se ponen en el pastel, pides un deseo, soplas… y se cumple. El año pasado la vida fue tan generosa conmigo, que este año tengo deseos minúsculos y nada pretenciosos. Véase:
-Aprender y dominar la técnica del frosting y el fondant.
-Descubrir un nuevo grupo musical que pase a ser mi nuevo favorito.
-Leerme una novela de esas que enganchan tanto que te pasas de parada de metro.
-La voluntad necesaria para llegar una hora antes a la oficina… y así pirarme una hora antes.
-Perder los kilos de más que he cogido este año.
-Aprender a andar con tacones (ups!! esta la tengo pendiente desde los 31)
-Que los días tengan 28 horas… o que yo tenga energías para hacer todo lo que quiero hacer en un día.
-Que el AVE baje sus tarifas y me pueda permitir ir a Barcelona cada quince días.
Y como también dice la tradición que si dices en voz alta tu deseo, no se cumplen, lo que realmente deseo me lo guardo para mí.
Tags: cumpleaños, deseos



























.