
¿No jugábais a estar de acampada en casa? Era mi juego favorito cuando era pequeña.
Y además, incluía una primera parte que consistía en ir “en coche” (cuatro sillas) al sitio de acampada. Siempre jugaba con mis primos Jaime y Juanjo. Siempre en casa de mi iaia. Nunca, nunca, nunca, nos riñó por quitarle sábanas, trapos, pinzas o desordenarle el armario buscando cosas, ni por desmontarle el salón, por ponerme su ropa, por tener todas la luces encendidas (o apagadas), ni por irme y dejarlo todo por medio.
Jugar en casa de mis abuelos es el mejor recuerdo que tengo de mi infancia.

Después de tres años con ellas, hace 3 minutos que he descubierto que, en la patilla de mis gafas hay escrita una inscripción: “Ojos que no ven…”














.