No se me ha secado el seso, ni es que la actualidad sea anodina. Soy yo. Y esta vez no es por culpa de la melatonia. No me duele el alma, me duele el cuerpo. Sobre todo si me pongo a usar el ordenador… y el ratón.
Tengo una contractura muscular. Concretamente, en el trapecio derecho. Ayer esperaba que el médico, además de medicarme, me enviara a un fisioterapeuta. Cosas de la Seguridad Social en nuestro país, por ahora no va a ser.
Aquí sigo, en la oficina, con mi ordenador, con mi ratón, con una caja de Diazepan y con un dolor de espalda que marea. Mi fantástico tratamiento médico me servirá (por lo visto a largo plazo) para calmar el dolor. Ni baja médica, ni masaje subvencionado con los impuestos que pago religiosamente.
Voy a intentar no buscar más información por la red sobre el tema porque me empiezo a desesperar: que si te va a durar unos tres meses, que si se cura pero nunca del todo, que si te tienes que apuntar al gimnasio… ¡¡Esto si que me marea!!
Tags: baja médica, contractura, diazepan, seguridad social, trapecio
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